Nos encontramos en un momento de la historia donde la comunidad demanda con fuerza la necesidad de transformar la sociedad, reconociendo y corrigiendo las profundas desigualdades de género arraigadas en nuestra cultura. Nuestra universidad ha contribuido también a la generación de estas diferencias, como un reflejo de la historia cultural de Chile. De la misma forma, la Universidad Austral de Chile debiera responder a este cambio social y liderar las acciones de equidad de género para contribuir en el avance de la transformación social de nuestro país y, por tanto, ayudar a cimentar el camino hacia una cultura de igualdad.

Declaramos el firme compromiso de esta candidatura de impulsar con decisión la transformación cultural de nuestra universidad, avanzando en equidad para alcanzar la igualdad de género de manera transversal en todos los ámbitos del quehacer universitario. Para ello, hace un mes publicamos una agenda de género que no solo se basa en declaraciones y reglamentos, sino en acciones efectivas que nos permitirán transitar hacia un cambio cultural profundo, capaz de permear cada espacio del quehacer universitario, incluyendo activamente a estudiantes, funcionarias/os y académicas/os.

Para empujar este tránsito hacia la igualdad, nuestra propuesta incluye tres ejes estratégicos y una serie de acciones concretas de equidad, todas ellas muy bien recibidas por la comunidad universitaria. Para darle vida, instalaremos de forma urgente la Dirección de Equidad, Diversidad e Inclusión (DEDI), la que será liderada por nuestros propios expertos UACh, y que tendrá por objetivo implementar, evaluar y actualizar las políticas institucionales de género, junto a las correspondientes acciones transformadoras. La DEDI marcará un hito concreto en el tránsito hacia el cambio de nuestra cultura de género; ya que esta figura administrativa contará con un presupuesto estable y definido para la ejecución de las estrategias y acciones de equidad.

– La nueva Dirección de Equidad, Diversidad e Inclusión deberá conducir 3 ejes estratégicos:

1. Transversalización de los temas de género. Las políticas de género debieran alcanzar transversalmente todos los ámbitos del quehacer universitario y a todos sus estamentos.

2. Aplicación, evaluación y eventual adecuación de la política institucional de género actualmente en etapa avanzada de redacción, apoyando los procesos de creación de reglamento y participación.

3. Desarrollo y aplicación de medidas de acción afirmativa, para corregir los desbalances de género en todos los ámbitos de acción de nuestra universidad, mientras alcanzamos una cultura de igualdad de género.

– Algunas de nuestras principales propuestas para avanzar institucionalmente en equidad de género son:

1. Incorporar las estadísticas de género de forma transversal a todos los indicadores del quehacer universitario, con el fin de actualizar los diagnósticos y evaluar el impacto real de las acciones implementadas.

2. Establecer un programa en formación de género para todos los estamentos universitarios, con acciones permanentes y sostenidas en el tiempo (desde acciones de concientización hasta cursos formales).

3. Implementar códigos de ética para minimizar ambientes hostiles.

4. Incorporar asignaturas de género a los planes de estudio y una perspectiva de género en todo el quehacer docente, transformando a la igualdad de género en un sello formativo UACh.

5. Proponer un diplomado, postítulo o programa de postgrado de estudios de género, para transformar a la UACh en un eje social transformador en este ámbito.

6. Articular redes universitarias para el desarrollo de núcleos nacionales avanzados en estudio de género (CRUCh).

7. Generar vacantes de ingreso especiales para mujeres y hombres en carreras con importantes brechas de género, y en áreas disciplinarias que presentan desequilibrio.

8. Garantizar acompañamiento sicológico y jurídico institucional a víctimas de violencia de género.

9. Incorporar equidad de género al proceso de contratación, reconociendo las dificultades impuestas culturalmente al crecimiento profesional de las mujeres, hombres y comunidad LGBTIQ+ (por ejemplo, cuidado de hijos y familiares, asignación de labores domésticas, discriminación profesional, prejuicio, etc.), corrigiendo por tanto las inequidades en la competencia por un determinado cargo. Se propone, por ejemplo, utilizar el mecanismo de ANID, que amplía de 5 a 7 los años de evaluación de la productividad científica en el caso de maternidad reciente, o la aplicación de un factor de corrección por género al puntaje obtenido en el concurso. Los mecanismos se definirán y ajustarán acorde a cada especialidad. En caso de empate, se dará preferencia a la mujer (o al hombre en las situaciones donde predomine el género femenino). En este mismo sentido los llamados a concurso deberán llamar y motivar a concursar a mujeres, integrantes de los pueblos originarios, otros sujetos
de discriminación e inequidad.

10. Incorporar visión de género a la carrera académica y funcionaria. Buscamos hacer visible, y corregir a través de acciones afirmativas, las inequidades impuestas culturalmente al crecimiento profesional de las mujeres y de otras identidades de género, según sea el caso. En relación con los casos de maternidad reciente, proponemos que tanto los convenios de desempeño como las promociones de académicas y funcionarias, se evalúen bajo un sistema diferenciado y con perspectiva de género. Las evaluaciones debieran incorporar medidas compensatorias que subsanen las brechas producidas en el ámbito profesional, por aspectos como la maternidad reciente y cuidado de familiares, entre otras (por ejemplo, mediante el uso de índices de corrección).

11. Garantizar acceso prioritario a salas cunas y jardines a hijos de académicas, funcionarias y estudiantes (dando cuenta de que no siempre hay cupos para estudiantes).

12. Impulsar medidas de apoyo en el cuidado de hijos o familiares dependientes por mecanismos alternativos a definir, reconociendo la diversidad de realidades familiares al interior de toda la comunidad universitaria.

Como siempre, les invitamos a analizar las propuestas de todas las candidaturas con espíritu crítico, a evaluar programas en profundidad, los liderazgos y a los equipos que darán vida a los programas, pero por sobre todo los invitamos a poner por delante a nuestra querida universidad.